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ObCP - Opinión
¿Es la contratación pública electrónica el futuro? No, es el presente

A medida que se va acercando la regulación europea sobre dicha materia, nos vamos preguntando hacia dónde hemos de ir, cómo debemos encauzar esta nueva situación y adaptarnos a los “nuevos tiempos”. Y esa concepción, a mi entender, es errónea. No hay nuevos tiempos, no hay nuevos horizontes. La contratación pública electrónica ya está aquí. Ya se realiza. Eso sí, no nos engañemos, con sus más y sus menos. Maticemos, pues.

10/03/2014

Por un lado, y actuando el sector público como actor/agente, actualmente ya existen varias fórmulas y/o herramientas tanto en el sector público como en el sector privado que nos ayudan y nos favorecen la implementación de los procedimientos administrativos electrónicos en materia de contratación: podemos encontrar gestores electrónicos de expedientes de contratación, integraciones de éstos con otros servicios (sean los boletines oficiales, las notificaciones electrónicas, la facturación electrónica, las gestoras de la seguridad social, las agencias tributarias, los registros públicos de contratos, etc.), los registros electrónicos, etc. Además de disponer de plataformas de contratación pública donde publicitar nuestro perfil de contratante y realizar además licitaciones electrónicas y todo ello bajo la protección segura y jurídica de una sede electrónica.

Del otro lado, y actuando el sector privado como actor/agente, ya existen perfiles de licitadores integrados o no en plataformas de contratación, registros electrónicos de empresas licitadoras, plataformas privadas de servicios de facturación electrónica, etc.

Es decir, ambos agentes disponen de la tecnología, más o menos a su alcance, para establecer una relación bidireccional.

Entonces, si ya existen las herramientas, ¿dónde está el problema? Pues dónde está la mayoría de las veces, en nosotros mismos. En la organización, en nuestras sedes, en nuestras estructuras, en nuestros órganos decisorios así cómo en nuestras empresas. En nuestra capacidad de adaptación y la necesaria maleabilidad estructural tanto del sector público como del sector privado.

En el sector público:

La transición o el cambio de modelo, cuando interviene innovación, nunca es fácil. Y menos en grandes estructuras organizativas con un potencial importante en recursos humanos y en procedimientos, basados éstos además en una extensa y compleja legislación. En mi opinión, ahí radica el quid de la cuestión. Definido y centrado el problema, ¿Cómo hallar la solución? Ahí van varias propuestas por todos conocidas, basadas en la experiencia, que pueden aportar tranquilidad y calma en esta fase transitoria:

  • Imprescindible creer en el proyecto. Y no solo creer en él, sino compartir y extender esa creencia entre los actores implicados.
  • Formación, formación y más formación. Orientada y específica a aquellos actores que serán los implicados directos en el proyecto.
  • Hacer partícipe a toda la organización, estructura, sede, de la necesidad de adaptarse al nuevo proyecto. Ilusionar con él. Realzar los beneficios y aminorar las desventajas o los inconvenientes (que también los hay).
  • Realizar dicha transición en fases, de forma paulatina, pero constante y firme.
  • Apoyar, apoyar y apoyar a los que creen en el proyecto cuando surjan adversidades. La cultura organizativa es muy fuerte y potente.
  • Culturizar, promover, promocionar al sector privado para que interactúe con el sector público de forma electrónica.
  • Etc.

En el sector privado:

En las empresas interesadas en participar en licitaciones públicas también hay trabajo por hacer. He aquí algunas recomendaciones:

  • Las empresas deben aprender de nuevo a relacionarse de otra forma con las administraciones públicas.
  • A cambiar sus métodos de interactuar con los diferentes organismos de diferente manera a como hacían hasta hoy en día.
  • Deben de disponer de certificados digitales (de empresa o de persona jurídica), de documentación digitalizada, inscribirse en registros de licitadores y mantener éstos registros actualizados, etc.
  • Proporcionar una vía electrónica de comunicación eficiente (direcciones de correo electrónico).
  • Mantener actualizados sus datos y contactos como proveedores en acuerdos marco o en bases de datos de terceros.
  • Etc.

Nadie dijo que fuera fácil y hasta me atrevería a decir que algunos dijeron que no era necesario ni posible a corto o medio plazo. Aceptemos que no es fácil, pero neguemos la no necesidad de innovar y adaptarnos a una nueva forma de trabajar.

Y sobre todo no olvidemos que esto no es el futuro, esto ya se hace.  

Colaborador

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Carles de Mena Tomé
Consultor/Asesor en Sector Público - especialidad Contratación Pública en DXC Technology