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La identificación de ofertas anormalmente bajas cuando existen criterios de adjudicación sujetos a un juicio de valor
26/11/2019
Informe de la Junta Consultiva de Contratación Pública del Estado 113/18, de 20 de octubre de 2019.

En el informe 113/18, la JCCPE da respuesta a dos cuestiones formuladas por el Ayuntamiento de San Martín de la Vega en relación con la previsión en los pliegos de los parámetros objetivos que permiten identificar una oferta como anormalmente baja cuando se utilicen una pluralidad de criterios de adjudicación.

En primer lugar se plantea si los parámetros objetivos que permiten identificar la anormalidad de una oferta deben extenderse a todos los criterios de adjudicación, incluidos los que están sujetos a un juicio de valor. En relación con esta cuestión, la JCCPE entiende que en el caso de que se utilicen varios criterios de adjudicación no resulta necesario que estos parámetros se establezcan en relación con todos ellos, sino que es posible que se limiten a varios de los mismos cuando los demás no se consideren relevantes para determinar la temeridad de la oferta. La valoración de la viabilidad de la oferta debe referirse, pues, a los criterios más importantes que permitan tener una visión global y objetiva del conjunto de la misma.

En el supuesto de que los criterios sujetos a un juicio de valor tengan un peso significativo en la licitación, el mandato del artículo 149.2 de la LCSP exige su inclusión en el análisis de anormalidad. Pensemos, por ejemplo, en aspectos de índole técnica o relacionados con la calidad que tengan la entidad suficiente como para comprometer la viabilidad de la oferta.

La segunda cuestión hace referencia a los requisitos que deben reunir los parámetros objetivos para cumplir con la legislación vigente. En concreto, el Ayuntamiento se pregunta si es posible satisfacerlos sin que se produzca una objetivación de los criterios de adjudicación subjetivos. Pues bien, la JCCPE afirma que la exigencia de que dichos parámetros sean objetivos no es incompatible con los criterios sometidos a un juicio de valor ni les priva de su carácter subjetivo.

Por otro lado, reconoce que la variada casuística que se puede plantear en la práctica hace imposible ofrecer de antemano una regla general para la fijación de este tipo de parámetros. Advierte, sin embargo, que los parámetros escogidos no pueden exigir al órgano de contratación la realización de una nueva valoración subjetiva de los criterios sometidos a un juicio de valor. La valoración realizada en ejercicio de la discrecionalidad técnica es única e inmutable, sin que la determinación de la eventual anormalidad de la oferta pueda modificar esta circunstancia.